―¡Sí, deseo casarme por la iglesia! ―Contestó Génesis― Es mi gran sueño.
»Y que Amber sea mi dama de honor ―refirió ella sonriendo y concentrándose en sentir lo que su cuerpo estaba experimentando, por primera vez, con estas acaricias de él.
―¡Concedido! ―afirmó él― ¿En el día o en la noche? ―preguntó con una adorable sonrisa.
―En la noche ―contestó ella, riendo nuevamente, pues presumía que se trataba de elegir la hora de la boda.
―¿21 o 22? ―formuló Elian, mirándola con mucho deseo, organizando, de forma sencilla y conjunta, la fecha de su boda.
―¡21! ―eligió ella, segura que era la elección de la fecha adecuada para la celebración...