Simultáneamente, en la mansión Morillo Tovar, Piero caminaba junto a Christopher hacia su despacho, precisamente desilusionado porque no avanzaba en su plan de conquista con Sabrina. Al entrar, los dos se sentaron de frente.
―Cuéntame ¿Cómo te ha ido en tu plan de conquista con mi suegra? ―consultó Christopher.
―¡Mal! ¡No he conseguido nada, amigo! No avanzo con ella, tiene mucho temor a tu reacción. Piensa que te vas a enojar, eso, por un lado y por el otro, piensa que a su edad no tiene derecho a vivir el amor ―explicó este con tristeza.
―¿Y entonces? ¿Qué harás? ―preguntó Christopher, un poco divertido― Hasta ahora no he querido meterme...