Christopher iba muy mal en la camioneta, el chófer que lo trasladó observó cuando él dejó correr sus lágrimas. No pudiendo resistir más, por fin, se animó a preguntarle…
―Señor, ¿le ocurre algo? ―preguntó muy preocupado, pues lo veía muy mal y llevándose la mano al pecho, como si le doliera.
―No, no es nada físico, son problemas y dolores del corazón. Lo único que desearía es beberme un tequila, pero doble ―expresó él con voz desgarrada.
El chofer buscó en la guantera de la camioneta una petaca, la cual pasó a Christopher.
―No es tequila, pero si es whisky del bueno ―le aseguró el chófer.
―¡Gracias! ―contestó Christopher, tomando...