Contaba con una habitación para descansar en la oficina cuando se me hiciera tarde, o para una escapada improvisada. Ella era la primera chica que traía aquí.
Subí las escaleras rápidamente y la coloqué en la cama, dejándola sana y salva.
Llamé a mi amigo el médico, él se encargaba de cuidar de mí en una clínica clandestina. No podía asistir a hospitales y exponerme a que hicieran más preguntas de las necesarias. Cuando por fin logró explicar la situación, él me dice que llegue pronto.
Entro a la habitación y comienzo a desvestirla. Cuando la vi desnuda, me volví loco. La toqué y chupé, pero ella no se despertó,...