Al salir del almacén por el que Lyall se había dedicado a guiarnos buscando la mejor forma de llegar al exterior, finalmente tras atravesar la única puerta que nos mantenía por el momento a las sombras, no muy bien nos escabullimos pudimos llegar a contemplar la fachada trasera de la casa Lombardi.
Aquel hombre y yo, teniendo conocimiento de las artimañas de las cuales aquellos cuatro demonios toman partido para ganar sus batallas, intentando resguardarnos del peligro en silencio y con cuidado probamos atravesar el jardín trasero, lugar en donde se encontraba aquel depósito oculto queriendo llegar hasta la puerta más cercana.
En este caso sería una puerta posterior oculta...