Masha, con una expresión de profundo descontento, se halla sentada en el avión rumbo a Italia. Desde el momento en que Mijail le propuso el viaje, ella había expresado claramente su negativa. Sin embargo, Mijail, con una sonrisa despreocupada, pareció no darle importancia y organizó todo el itinerario sin considerar sus deseos.
A medida que el avión se eleva y se aleja de Rusia, los nervios se apoderan de Giada. Temores y dudas la invaden: ¿qué pasaría si alguno de sus tíos o su abuelo la reconociera?.El miedo a ser descubierta no desaparece. La tensión en el avión es palpable mientras lucha con sus emociones contradictorias.
Mientras Masha luchaba por...