Isabella experimenta una profunda sensación de vacío que parece envolverla en la oscuridad de la noche. Mientras yace en su cama, la ausencia de noticias tanto de Gael como de su esposo se convierte en una pesada carga emocional. La vasta cama en la que se encuentra solo resalta su soledad.
A pesar de sus propios sentimientos de añoranza, Isabella lucha con la amarga realidad de extrañar a Mijaíl. Su mente vaga por los recuerdos de su aroma, sus labios y la seguridad de sus brazos que solían abrazarla con fuerza. La nostalgia la hace bajar sus manos hacia su zona más íntima, buscando consuelo en la intimidad de su...