Aurora llegó a la central de manera visiblemente molesta. Determinada a aclarar las cosas, se dirigió hacia la oficina de Bastian. Al entrar, encontró al hombre sentado en su despacho, pero algo había cambiado en él desde que Pía se había marchado. La habitación, que solía irradiar vitalidad y luz, ahora estaba sumida en una oscuridad que Aurora no había notado antes.
El semblante de Bastian reflejaba una profunda melancolía y un abatimiento que parecía haberse adueñado de él desde la partida de Pía. Su mirada estaba perdida en el espacio, como si estuviera atrapado en sus pensamientos y recuerdos. Aurora no pudo evitar notar esta transformación en Bastian y...