En lo más profundo de la opulenta mansión Lombardi, Iris se halla sumida en un estado de furia palpable. Su mirada, usualmente cálida y brillante, ahora arde con un fuego de decepción y enojo. A su lado, Íker, su padre, es un espectador incómodo de esta tormenta emocional.
Íker observa a Iris con una mezcla de inquietud y frustración. Sus ojos intentan buscar una conexión con ella, pero ella parece estar en otro mundo. El silencio en la habitación es abrumador, solo roto por sus respiraciones agitadas.
Iris no puede perdonar el secreto que Íker le ocultó. La verdad se cierne como una nube oscura sobre ellos. No puede superar...