Isabella eligió un hermoso vestido en tono violeta que no deja mucho a la imaginación. El escote pronunciado resaltaba sus pechos, y la prenda, corta y ajustada, mostraba sus largas piernas. Dejó su cabello ondulado al aire y optó por un maquillaje sencillo, aunque en realidad no lo necesitaba, ya que poseía un rostro angelical con facciones que la hacían lucir como una niña.
Mientras se agachaba para jugar con el cachorro, este se revolcaba panza arriba, deseoso de divertirse. Mijaíl no podía evitar espiar el trasero de su mujer mientras él terminaba de arreglarse. Con ese vestido tan corto, sentía la tentación de cancelar la cena y encerrarse con...