Lorenzo anhelaba quedarse más tiempo junto a Dante, pero lamentablemente, este último tenía obligaciones académicas en la universidad que requerían su atención.
Mientras Lorenzo estaba junto a Dante, se produjo un silencio en el que solamente Iris rompía con sus palabras. Durante esos momentos de silencio, Dante fijaba su mirada en Lorenzo de una manera intensa y profunda, como si estuviera tratando de descifrar algo en su expresión o buscando una conexión más allá de las palabras. Sus ojos reflejaban una mezcla de curiosidad y anhelo, creando una atmósfera cargada de emociones no expresadas.
Lorenzo se dirigió a la entrada de la mansión Romanov y precisamente en ese instante estaban...