Nikolai experimenta una invasión total de rabia mientras yace esposado en el siniestro lugar de torturas de la familia Lombardi. Su situación se torna desesperada, ya que cuenta con pocos hombres leales; la mayoría ha desertado para unirse a Gael o Mijaíl Chililenko.
Inmovilizado de pies y manos, su mirada se clava en Giada, quien está cerca de Gael. La proximidad de ese despreciable a su esposa es insoportable para Nikolai. La intensidad de su ira se mezcla con la determinación: jurando venganza, planea acabar con ambos en cuanto tenga la oportunidad, alimentando la atmósfera tensa y peligrosa que rodea esta situación crítica.
—No se saldrán con la suya. Sigo...