Giada se encuentra recostada al lado de Nikolai. Le repugna fingirle amor, pero vale la pena hacerlo para concretar su plan. Cada segundo de su matrimonio ha sido un completo infierno para ella.
Ella disfruta cada segundo al ver que el miserable de su esposo no tiene mano; sin embargo, contiene su risa y su satisfacción porque no conviene a sus planes revelar sus verdaderos deseos.
Nikolai se encontraba sumido en una extraña mezcla de emociones. A pesar de su felicidad por la creencia de que Gia finalmente lo amaba y se mostraba sumisa, la frustración lo consumía por su incapacidad para hacerle el amor. El recuerdo de su accidente...