Giada se encontraba sumida en una profunda tristeza, a pesar de su reconocimiento como Lombardi y su derecho a liderar, había perdido a Gael para siempre, y ese dolor pesaba en su corazón.
Había tenido escasas conversaciones con su abuelo; en su mayoría, él le había ofrecido su apoyo y le había pedido perdón por las circunstancias que llevaron a su distanciamiento.
En este momento, se encontraba en el avión privado de Íker, en camino hacia Alemania. Su objetivo era buscar al líder Jair Klein y solicitar su apoyo, pero los nervios la invadían. Temía a Jair debido a su reputación de ser implacable; los rumores sobre su trato despiadado...