Gael llegó a su casa y al entrar, se dio cuenta de que Bartolomé estaba encima de su hermana, besándola y tocándola de manera inapropiada. Los gritos de su hermana resonaban en la habitación, pero Gael no pudo evitar sentir que la rabia se apoderaba de él en ese momento.
Sin pensarlo dos veces, empujó a Bartolomé y le propinó un puñetazo en el rostro, tomandolo por sorpresa.
— ¡Estás demente, Barto! ¡Cómo te atreves a lastimar a mi hermana!... ¡Es mi hermana!
Bartolomé, en un gesto despreciable, respondió—No es más que una zorra.
En ese momento, Gael perdió el control y le asestó otro puñetazo.
— Golpéame y mátame...