La azabache volvió a lamer, pero esta vez recorriendo una gran parte de la extensión, cerrando sus ojos y disfrutando de los genidos ahogados de Logan. Era un experiencia nueva pero que a su parecer no era para nada desagradable y mas cuando al hacerlo se cautivaba con la imagen de Logan disfrutando. Rápidamente esas lamidas se volvieron volvieron mamadas, introduciendo el pene en su pequeña boca, ahuecando sus mejillas sin saber si era lo correcto para que Logan diera pequeña estocadas en su boca.
Mia tenía llena la boca de Logan y le encantaba aunque algunas veces el azabache se moviera más fondo provocándole alguna arcadas, nada la haría...