- Pero eso no es lo que realmente te molesta, ¿verdad?-
- Su nombre es Humberto, susurré, mis ojos pegados al techo del gimnasio. Mi ropa estaba empapada por la intensa sesión de ejercicio y se pegaba a mi piel. Estaba muy incómoda y mis nervios estaban algo alterados por lo que había sucedido hace unos minutos, cuando nos besamos.
- ¿Qué? preguntó Joel, girando la cabeza para mirarme.
Sentí sus ojos perforando el costado de mi cabeza, pero no tenía fuerzas para mirarlo a los ojos y decirle algo que debí haberle dicho hace mucho tiempo.
El silencio nos envolvió y luché contra la tensión en mi cuerpo. ¿Era...