“SU SOSPECHA”
No apartaba la vista del teléfono que seguía sonando, con el nombre de Zenaida parpadeando en la brillante pantalla. La habitación estaba en silencio, salvo por el zumbido y el timbre insistente del celular.
No podía dejar de mirarlo. Mi padre acababa de aconsejarme que le diera espacio a mi compañera, y justo ahora, todo parecía una maldita prueba. Mi lobo estaba enloqueciendo dentro de mi cabeza. No podía creer que bastara con deslizar la pantalla para poder escuchar su voz, esa voz que no había oído en casi dos semanas. Apreté los puños para no lanzarme a tomar el teléfono y hablar con ella.
Pero no me...