Luego, me miró, sus ojos brillando de alegría por tenerme cerca.
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—Después de que te rechacé, mi lobo no habló conmigo durante semanas. Entendía toda la situación, pero aún así quería estar contigo. Intenté alejarme de ti, pero podía sentir el vínculo trabajando en mi contra. Solo quería mirarte todo el día. Incluso convencí a mis amigos para que me acompañaran a la panadería donde trabajas —Humberto sonrió al final y yo hice lo mismo.
—Sabía lo que tenía que hacer. La única forma de romper completamente el vínculo era marcar a otra persona. Solo necesitaba encontrar una loba compatible que no tuviera pareja, marcarla y hacerla mi futura...