Abro los ojos al escucharlo. Le hago seña con la mirada de; ¡ni se te ocurra decirle a papá! Pero no estoy segura si realmente me va a obedecer. Ya estoy sudando la gota gorda por eso. Me tiemblan hasta las manos debido a ello.
¡Dios mío!
Y cómo si el universo al fin se pusiera de mi lado, de repente aparecen Nora y Álex que sujeta un ramo de flores.
—¡Felicidades! —me entrega el ramo dándome un abrazo.
—Aww, gracias, me encanta —expreso observando las flores blancas y rojas—. Pensé que no venían.
—¿Qué, y perderme tu graduación? Jamás. Solo que a alguien le surgió algo a última hora...