Corro de prisa por las calles abarrotadas de personas, la mañana es la hora donde la mayoría se dispone a ir a sus labores. Por lo que es difícil conseguir un puesto libre en el transporte público, que por cierto he perdido debido a mi estúpida alarma que no programé por culpa de mi desvelada noche. Después que Nora se marchó de casa, decidí disfrutar mi serie de Netflix que tenía tiempo sin ver. Pero resulta que no tengo autocontrol cuando se trata de mi pasatiempo favorito, tenía intención de solo ver dos capítulos y pues se convirtió en cinco capítulos más. Me sumergí en la pantalla sin percatarme del tiempo, y al darme cuenta de la hora ya era muy tarde. Por lo que no descansé lo suficiente y estoy segura que me pasará factura más tarde. A menos que consiga tres tazas de café para mantenerme despierta durante las cuatro horas de clases. Sin embargo, no puedo desviarme a la cafetería ya que tengo pocos minutos y aún así no creo llegar a tiempo a la universidad.
Estoy por cruzar la calle, cuando de repente se detiene un auto azul a pocos metros de mi. Achico los ojos intentando ver quién es el dueño, pero entonces el dueño baja el vidrio y me sorprendo de ver a Luke que sonríe haciendo que suspire. Tendré grabada su sonrisa en mi memoria.
¿Por qué tiene que ser tan guapo?
Todo él es perfección, y aunque trate de buscar algún defecto no logro encontrar ninguno.
-¿Te quedarás allí? -parpadeo al escucharlo y sacudo la cabeza interrumpiendo mis pensamientos.
Me subo al auto un tanto cohibida por su presencia, es difícil no sentirse amedrentada por aquella mirada que hace temblar mis piernas como gelatina.
-Hola -murmuro por lo bajo.
-¿Qué tal? -me regala una sonrisa mostrando una dentadura perfecta, parece de comercial.
-Eh, bien -me limito a responder mientras entrelazo mis manos encima de mi regazo—. ¿Y tú?
-Un poco ansioso por el examen -lo miro confundida pero luego abro los ojos desmesuradamente al recordar.
¡El examen! No estudié para el examen, lo olvidé por completo. No puede ser, ¿y ahora qué hago?
-Oh, sí. El examen -repito forzando una sonrisa.
-No estudiaste, ¿cierto?
-No -cierro los ojos mientras me recuesto del asiento-. Mi mente andaba en otra parte y lo olvidé.
-Bueno, al menos puedes hacerlo en la prueba final. ¿Cuál fue tu última calificación? -indaga.
Trato de recordar aquel examen el cual no obtuve la mejor calificación que digamos, pero tampoco lo reprobé. Sin embargo no me siento orgullosa ni conforme como para decírselo en voz alta y mucho menos a él.
-No recuerdo -miento y decido cambiar de tema-. ¿Para qué me buscabas ayer?
-Oh, veo que tu amiga te dijo -asiento tímida-. Te quería avisar que la cena será hoy, es que a mi padre le ha surgido un viaje de negocios y no podrá aplazarlo para después. ¿Crees poder asistir?
Aparca el auto en el estacionamiento del campus, y bajamos de el mientras ingresamos al enorme edificio de vidrios.
-Bueno, debo hablarlo con mi padre primero. Pero lo más seguro es que sí va...
-Gracias, gracias -me tenso al sentir su cuerpo cerca del mío.
Sus brazos rodean mi cuerpo y dejo de respirar por una fracción de segundos, es difícil mantener mi corazón calmado luego de este impulso de su parte. sin embargo, el momento es interrumpido por un intruso, y no es nada más y nada menos que Cassidy, la chica popular.
-¿Viniste con él? -se dirige a mi de manera amigable, cómo si fuéramos mejores amigas de toda la vida. E ignora al rubio a mi lado.
Confundida volteo hacia Luke que la mira con evidente desinterés.
-Eh sí, nos encontramos por el camino -se puede percibir la tensión entre ambos-. Gracias por el aventón, nos vemos.
-Me avisas si podrás asistir esta noche, estaré en el campus -informa echando a andar por el pasillo.
Me dirijo en dirección contrario, dispuesta a ir a clases, voy pensando en qué excusa decirle al profesor, pero no creo que esta vez se trague mis mentiras piadosas.
-Oye tú, espera -escucho a la morena.
Me giro viéndola acercarse con aquellos zapatos de tacón negro, aún no entiendo por qué los profesores han pasado por alto su vestimenta poco modesta. Pero, la verdad no me sorprende puesto que es una buena estudiante y tiene las calificaciones más altas, de hecho está en el cuadro de honor, y digamos que su padre es el multimillonario que hace donaciones todos los años para la universidad. Es de esperarse que le permitan hacer lo que le plazca, cosa que no debería ser.
-¿Sí? Dime -vacila antes de hablar.
-¿Estudiaste para el examen?
¿Ah? ¿Por qué siento que esto no es lo que iba a preguntar?
-Eh sí, de hecho voy a repasar un poco -miento con la excusa de escabullirme de ella.
Sin embargo su agarre en mi brazo me detiene.
¿Y ahora qué?
-¿Qué harás con Luke? -indaga sin rodeos.
¡Ajá!
Imaginé que preguntaría eso, le importa saber todo lo que trate del rubio.
-Es un favor, nada relevante la verdad -me limito a decir sin dar detalles que no es de su incumbencia.
-¿Qué tipo de favor?
-Lo siento, es algo personal -digo y doy media vuelta yéndome a clases.
(...)
Siempre había pensado que la vida podía cambiar de la noche a la mañana, que en una fracción de segundos podían suceder muchas cosas. Un día estamos en lo alto y de repente hemos caído al suelo. Es como subirse a una montaña rusa, sabemos que habrá subida y bajada pero el sentirlas nos causa temor puesto que las sensaciones del momento son un poco desagradables. Quizá para algunos les resulte normal, pero en lo personal creo que me afecta en demasía. La incertidumbre de no saber qué pueda suceder más adelante, y no estar preparada para tantos cambios, eso sin duda me hizo ver qué a veces nuestro mundo está entero pero se derrumba en un abrir y cerrar de ojos.
La muerte de mamá había sido un gran golpe para mí, que tan solo era un niña de ocho años. Pasé de ser un pequeña feliz y completa, a sentirme triste, sin ganas de seguir viviendo. Ya nada me parecía como antes, todo había cambiado y tenía miedo de no saber sobrellevar el vacío que me causó la muerte de mi madre.
Después de llegar a casa, me cambié de ropa vistiendo de manera elegante para la cena con la familia de Luke. Estaba con los nervios de punta, la verdad no tenía idea si haría bien fingiendo ser su novia, no era muy buena actuando y solo esperaba no embarrarla. Al bajar las escaleras escucho a papá que se encuentra hablando con alguien, lleva el móvil pegado a su oreja y revuelve su cabello grisáceo, acción que suele hacer cuando algo le preocupa. Aguardo en uno de los escalones y me escondo para poder escuchar mejor.
-No entiendo que sucedió, no recuerdo haber fallado en mi trabajo. De hecho me esforcé más que el resto, y aún así fuí el primero a quien echaron -abro la boca al oírlo.
¿Qué? ¿He escuchado bien?
Salgo de mi escondite haciendo que mi padre se sobresalte al verme. Cuelga la llamada y se pone en pie, su expresión no es la misma, sé que algo le ha sucedido en el trabajo pero quiero oír de su boca lo que ha pasado.
-¿Es cierto eso, te han despedido?
Agacha la cabeza afligido. Sin embargo esboza una sonrisa forzada que intenta trasmitir que todo está bien, lo conozco tan perfectamente que sé el esfuerzo que está haciendo para no venirse abajo.
-Descuida cariño, encontraré otro empleo mejor -asegura tomando mis manos entre las suyas-. ¿Vas a salir?
Observa mi atuendo y asiento.
-Sí, saldré con Luke -informo tratando de no ruborizarme—. ¿Por qué te despidieron de pronto?
—Eso ya no importa, no te preocupes por eso, ¿vale? —suspiro pero al final termino asintiendo—. Por cierto, ¿él y tú...?
-¿Qué?
—¿Están saliendo? —me atracando con el agua que estaba bebiendo y comienzo a toser.
—No, no es lo que crees -lo freno a lo que sea que esté pensando-. Solo es un amigo.
Papá asiente entendiendo, y agradezco que no pregunte más sobre el tema. Aunque tenga una buena relación con él, prefiero omitir ciertos asuntos de mi vida, y uno de ellos es mi enamoramiento hacia mi compañero de clases y además vecino, vecino que papá no conocía hasta ahora. Que por cierto, me resulta extraño que nunca habían coincidido alguna vez, tomando en cuenta que vivimos en el mismo edificio. Pero al menos se nota que le cae bien, o eso creo.
-Cuídate, ¿vale? -besa mi frente con ternura y acaricia mi mejilla-. Si necesitas que vaya a buscarte no dudes en llamarme.
-De acuerdo, estaré bien, lo prometo -le regalo un abrazo-. Nos vemos más tarde.
Salgo de casa y me dirijo al elevador donde Luke espera por mi llegada. Es inevitable no quedarme embobada viendolo, se ve tan apuesto con su traje negro que parece ser diseñado a su medida, le sienta como un guante.
Vale Eveline cierra la boca al menos, que se dará cuenta.
-Hola -saludo al llegar a su lado-. Disculpa la demora.
-Tranquila, llegué hace minutos -dice subiendo al elevador, lo imito deteniéndome a su lado pero dejando una distancia prudente entre ambos-. Por cierto, estás preciosa.
Inmediatamente siento mis mejillas encenderse, me ruborizo ante su cumplido. ¡No puedo creer que esto esté sucediendo!
-G-gracias -tartamudeo nerviosa mientras guardo un mechón de cabello tras mi oreja-. Tú también te ves guapo. Es decir, no es que no lo estés siempre, pero luces más apuesto y...
-Sí, ya entendí. Y gracias por tu halago -dice sonriendo divertido por mi torpeza-. Eres muy graciosa.
Suelto una risita, para que no note lo nerviosa que me siento. De pronto lo veo acercarse a mi, instintivamente retroceso chocando mi espalda contra una de las paredes del elevador. Los latidos de mi corazón se aceleran de tal manera que parece estar a punto de salirse de mi pecho, siquiera sé cómo no me he desmayado aún. Cierro los ojos imaginando lo que está por suceder, sin embargo los abro abruptamente al percatarme que solo iba a pulsar el primer piso.
Ah, era eso.
Me abofeteo mentalmente y desvío la mirada fijándola en el suelo. Esto es muy bochornoso, ¿por qué creía que iba a besarme?
Ya deja de hacerte tantas películas en la cabeza, Eveline. Reclama aquella vocecita interior, esa que tanto me molesta por lo metiche que suele ser. Y para mi desgracia, aparece siempre de manera inoportuna.
-¿Por qué no vives con tus padres? -decido iniciar un tema de conversación que interrumpa el silencio que se ha instalado.
-Digamos que quería independizarme, y vivir fuera de reglas -emite encogiéndose de hombros-. Siguiente pregunta.
Me sonrojo, creo que ha sido muy imprudente de mi parte. Lo miro descubriendo que me está observando fijamente, por lo que evado su mirada profunda que no hace más que hacerme sentir incómoda. Así que solo puedo regalarle una sonrisa avergonzada.
-Lo siento -niega frenéticamente.
-Descuida, no me molesta que quieras saber de mi vida -dice saliendo del elevador para luego dirigirse al auto y abrir la puerta para mi.
Sin darme cuenta me he quedado a unos metros de la entrada, mientras discuto con aquella molesta vocecita. Sacudo la cabeza y subo al auto no sin antes agradecerle con una sonrisa tímida. En todo el trascurso del camino compartimos alguno que otro tema trivial para no hacer incómodo el viaje. Por lo que el camino se me hace corto y cuando menos lo espero hemos llegado a la residencia donde viven sus padres. Una mansión enorme que parece de película, siquiera puedo simular mi asombro cuando bajo del auto e ingreso al interior de la casa.
-Bienvenido hijo -saluda una mujer de cabello castaño.
-Hola madre, te presento a Eveline, mi novia -me señala y es justo ahí que siento mis piernas flaquear ante el escudriño de la mujer-. Eveline, ella es mi madre Eleanor.
Luke me da un golpecito en el brazo para que me presente, así que extiendo mi mano con la intención de actuar lo que hemos practicado antes de venir aquí.
-Un gusto señora -la mujer aparta mi mano y me estrecha ente sus brazos.
-Es un placer conocerte, linda -se separa para mirarme-. Luke me ha hablado mucho de ti, así que me da alegría tenerte hoy con nosotros. Vamos, tu padre nos está esperando en el comedor.
Alzo las cejas sorprendida, no esperaba aquella reacción, de hecho, para ser sincera esperaba una mujer despectiva y arrogante. Vale, creo que he visto muchas películas dramáticas.
Comparto una mirada con Luke, y este levanta su pulgar en mi dirección. Así que me relajo de saber que estoy haciendo bien mi trabajo, eso me llena de orgullo aunque esté mintiendo y fingiendo para hacerle un favor al chico del cual estoy locamente enamorada.