POV. Aidan
La vida sigue. He escuchado tantas veces esa frase, sobre todo el día que mamá murió. Las personas se acercaron a mi para darme palabras consoladoras, pero ese día no único que quería era estar solo, encerrarme en mi habitación y llorar hasta quedarme sin lágrimas. Ha pasado tanto tiempo desde que no veo a mi madre, extraño tanto su sonrisa genuina, esa que le regalaba a todos. Nada volvió a ser lo mismo sin ella, era lo único importante que quedaba en mi vida y ahora que ya no estaba conmigo, todo parecía no tener color. De pequeño me diagnosticaron trastorno obsesivo compulsivo, aún recuerdo mi madre...