Me estoy convenciendo de portarme mal, porque soy mi propio demonio.
Adolfo
Por fin estaba de regreso a la universidad ¡puff! Mi calvario en la casa había terminado, yo no más la tonta idea de ir a la empresa de mi padre por las mañanas, y cuidar de mi hermano por las tardes. Creo que aprendí perfectamente la lección. Amaba a mi familia, pero solo quería disfrutar de mis días con mis amigos en las playas, antros, carreras y todo aquello que sonara extremo.
Estaba por comenzar el tercer semestre de mi carrera, conforme avanzaba las exigencias aumentaban, ya no podía comportarme como el niñato caprichoso de familia, si quería...