Valentina
— ¡Oh por Dios! —dije casi gritando al ver la hora en mi reloj de pulsera.
— ¿Qué pasa pequeña? ¿Te duele algo? —me pregunto la señora Tamara asombrada por mi pequeño grito. Tan pequeño que asuste a todos lo que estaban a cerca de nosotras.
Diosito me doto de unos buenos pulmones y los aprovechaba al máximo cuando era necesario.
— ¡NOOOO! … Se me fue el avión y olvidé que tenía que hacer el súper; acabo de entrar a la universidad y no tengo nada para la semana, además de que tengo que buscar un trabajo que me permita sostener mis gastos en la escuela. Como le...