Adolfo
— ¿Me puedo ir? —cuestiono la chica en voz baja a la disque jefa que no perdía la mirada de todo lo que estaba haciendo.
—Lárgate, pero ya sabes que si haces o alertas a alguien lo que puede pasar. Será mejor que te quedes callada o sufrirán las consecuencias.
—S-si señorita.
En cuanto la puerta se abrió vi que la enfermera soltó un suspiro entre cortado de alivio, no me quedaba duda que estaba siendo amenazada y necesitaba tener las evidencias para poder ayudarla.
— ¿Qué me ha hecho señora?
—No soy ninguna señora Adolfito, soy el amor de tu vida y ahora estas a mi disposición.
—...