Jorge
Su pregunta me saca de mi ensoñación y le medio sonrió para que no se dé cuenta de mi cara de disgusto. Ella no se merece nada de lo que está pasando. La ayudo a salir con mucho cuidado para que el pegamento y la pintura que tenía encima no fueran a caerlo en los ojos.
—Tengo que mojarte, de lo contrario no podrás caminar y quedaras pegada en alguna parte del camino.
— ¿No existirá una alternativa más elegante para salir de esto?
—Lamento decirte que no pequeña. Vayamos a lo que queda del lavamanos para que enjagüemos primero tu cara antes de que cause un daño.
Con...