Señora Tamara
Bien dicen que cuando las desgracias llegan, no llegan solas; estas siempre van acompañadas de algo más para que puedan hacer de tú vida una verdadera tormenta. Por más que le diera vuelta a las cosas debía enfrentar a mi esposo antes de que la situación se saliera de control y tuviera serios problemas por cuestiones que ni al caso.
Literal quería morir cuando supe quién era el papá de Valentina, al parecer la historia estaba punto de repetirse. Si en mis manos estaba de que no sucediera con gusto lo evitaría, esa chica tiene un gran corazón para que sea tratada de esa forma; me duele mucho...