No puedo evitar mirar de reojo a Reese, que todavía sigue sin camisa, al notar mi mirada sobre él, arquea una ceja y luego empieza a mover sus músculos de forma juguetona, como si tratara de llamar mi atención, esto hizo que las porristas gritaran histéricas, yo por mi parte, me he ruborizado tanto que opté por darle la espalda, siento las mejillas bastante calientes en este momento.
Puedo sentir su cálida respiración sobre mi oído izquierdo, esto me pone más nerviosa que antes y mi piel se eriza, no me atrevo a mirarlo a los ojos ni siquiera soy capaz de voltearlo a ver, así que he optado por...