—Mira mi querido joven amigo Reese, los hombres son como los chocolates, no necesitas probar a todos pasa saber cuál es el de mayor calidad, basta con verlos… incluso los que son de baja calidad tienen un buen ver— Con cada palabra que suelta, su voz se vuelve chillona.
Pone una expresión de gozo mientras con sus dos manos hace una expresión de “perfecto” juntando su dedo índice con el pulgar, incluso se ha mordido el labio inferior; tengo la ligera sospecha que va a posar sus ojos sobre alguno de los chicos nuevos y no me sorprendería, la verdad. Miro de reojo a Reese y noto que también me...