Una vez que el motor del auto se apaga, abro la puerta y me bajo jalando conmigo mi maleta, detrás de mí viene Uriel y Aarón ya que en la parte del copiloto iba Gabriel. Antes de que él cerrara la puerta, su padre le dijo que estemos pendientes del celular y que, si por alguna razón no podíamos contestar en el momento, que devolviéramos la llamada lo antes posible, mi amigo le dijo que sí en un tono un tanto harto.
Siento como una suave brisa acaricia mi rostro, este tiene un aroma bastante peculiar ya que se siente un olor dulce y suave, es bastante embriagador desde mi punto de vista, tomo una gran bocanada de aire y lleno mis pulmones de dicho aroma, cierro los ojos para disfrutarlo mejor, pero casi enseguida los abro cuando me doy cuenta de que ese olor proviene de nuestro edificio, al ver que Gabriel va a tardar discutiendo con su padre, decido entrar al edificio y buscar el origen de ese aroma.
Mientras me alejo, escucho a la distancia que Uriel me pide volver, pero le he ignorado por completo, quiero saber quién es la dueña de ese olor y estoy decidido a buscarla. Entro al edificio y un mar de olores desagradables me recibe, algunos huelen a sudor, otros que llevan días sin bañarse y el resto es de perfumes baratos, pero de entre tantos aromas desagradables destaca el que acabo de sentir haya afuera, así que apenas lo detecto, me pongo a caminar por el lugar a paso firme y decidido.
En mi camino, he tenido que apartar a varios idiotas que se quieren hacer los fuertes conmigo impidiéndome el paso, pero solo bastó un empujón para que se aparten de mi camino; humanos ¿De verdad piensan que me pueden intimidar? Llego al segundo piso y el olor se hace más fuerte, con las ansias corriendo por mis venas, camino más rápido hasta llegar al tercer piso, el aroma inunda toda la planta. Ella está en este lugar, de eso no hay duda alguna.
Me detengo frente a una puerta que pone 304, acerco más mi cuerpo a la puerta y puedo escuchar las voces de dos chicas hablando y riéndose, una de ellas le reclama a la otra por haberla asustado de esa forma, pero no está enojada, de hecho, parece bastante feliz de ver a su amiga otra vez, creo que llevan tiempo sin verse. Vuelvo a tomar una gran bocanada de aire y me cercioro de que si, efectivamente, ella está aquí, ahora tengo que descubrir quién de las dos es la dueña de ese aroma tan embriagador que tanto me ha cautivado. Estando satisfecho por tener la respuesta que buscaba, me alejé de la puerta y me fui al cuarto piso, que es donde está nuestra habitación.
Estando todos reunidos otra vez, empezamos a desempacar nuestras cosas y a acomodarlas en su lugar, mientras hacíamos esto, mis amigos me preguntan porque me fui así como así y les dije mi razón, ellos me miraron un poco confundidos al no entender de que hablaba, arqueé una ceja y les dije que todo el tercer piso huele a ella y que es un aroma bastante nuevo para mí.
—Te creemos Reese, pero ¿No te parece extraño que solo tú puedas sentir ese aroma?
—Mejor para mí.
Rieron entre dientes y no dijeron nada más con respecto al tema, una vez que terminamos de acomodar nuestras cosas, fuimos hasta el despacho del director ya que nos ha citado apenas termináramos de guardar nuestras cosas; espero que no se le ocurra decirme que debo controlar mi carácter o mis transformaciones, los humanos no entienden que es bastante difícil para nosotros controlar nuestro carácter, parece que creen que lo hacemos a propósito.... ignorantes, en cuanto a nuestras transformaciones, es algo que un niño de cuatro años puede manejar sin problemas.
Donna.
Apenas terminé de empacar mis cosas con la ayuda de mi amiga, nos fuimos corriendo hacia el auditorio, ya que se nos estaba haciendo tarde; había olvidado que nuestro cuarto estaba en el tercer piso, no me quiero imaginar cómo están los del cuarto piso. Mientras corríamos, podía sentir como mi mochila rebotaba contra mi espalda y las cosas que tengo adentro se sacudían con violencia, como extrañaba eso.
Mientras avanzaba, más nerviosa me ponía, al punto que las palmas de mis manos no me dejaban de sudar y me las tenía que secar en mi pantalón, un nudo horrible se formó tanto en mi garganta como en mi estómago, hasta ahora me doy cuenta de lo realmente nerviosa que estaba, incluso tengo ganas de llorar. Mis malditos nervios me engañan, haciendo que mi mente se ponga en blanco, mis labios tampoco paran de temblar, estoy hecha un desastre en estos momentos.
Estando parada frente a la puerta del auditorio, me mordí el labio inferior con fuerza y me puse a temblar como una gelatina en mi lugar, trabada de dar un paso al frente, pero no podía... estoy aterrada y no quiero entrar, al parecer, mi mamá tenía razón, todavía no estoy lista para enfrentar este desafío, Karla al ver mi estado, me toma de la mano y la aprieta con suavidad, volteo a verla asustada y ella me dedica una enorme sonrisa.
—Tranquila cari, todo va a estar bien… vamos.
Una pequeña sonrisa se ha dibujado en mis labios al escuchar sus palabras; cari es el apodo que me puso desde que éramos niñas, en una abreviación de “cariño”. Asiento con la cabeza y entramos, tengo la vista puesta en el suelo, no me atrevo a levantarla; después de lo sucedido con Rowan, Bianca me empezó a hacer la vida miserable, diciéndome que era una puta cualquiera, una ramera que no significaba nada para mi ex y que lo mejor era que me muriera, no entiendo porque se ensaño tanto conmigo, no era mi culpa que Rowan se me haya declarado y si tanto le gustaba, podía terminar con su novio e ir con Rowan cuando él todavía estaba soltero, porque lo último que supe de él es que tenía novia, aunque eso no le impedirá tener una aventura con Bianca, la verdad.
Con la guia de mi amiga, encontramos unos lugares para luego sentarnos y poner las mochilas debajo de nuestros asientos, atisbo la mirada hacia el frente y veo que el profesor no ha llegado, tomo una gran bocanada de aire y miro por encima de mi hombro, puedo notar que hay pocos compañeros, la mayoría de ellos están viendo unas cosas en sus teléfonos.