Tiempos Cambiantes
—No me digas qué hacer... No eres mi alfa, diablos, ni siquiera eres su beta. —La tensión entre ellos chisporrotea y me tenso, esperando que esto se vuelva loco aquí dentro. Me sorprende que Mateo no sea su segundo al mando y busco en mis recuerdos para descubrir quién lo es. Te juro que no puede ser Carmen, o estaré en problemas.
—Ahora, ahora, ¿qué tenemos aquí? —Otra voz femenina flota en el aire, suave, ligera y extrañamente atractiva, con un tono profundo y rasposo, mientras tres lobos más entran sin ser anunciados. La reconozco como Meadow, una de las féminas mayores en sus veintitantos, emparejada con el...