Tiempos Cambiantes
Me siento cerca de la chimenea en una de las butacas, no realmente fría, pero observar las llamas siempre me ha traído una sensación de calma y me recuerda a otro tiempo y lugar, cuando mi madre solía cepillarme el cabello. Un tiempo en el que no tenía preocupaciones, cuando me sentía segura y amada, acurrucada en el regazo de mi familia. Intento no profundizar en esos recuerdos y miro las llamas, vaciando mi mente.
—¿Bebida? —Matteo me llama la atención desde la barra de madera oscura y cristal, y sacudo la cabeza. Lo último que necesito es adormecer mis sentidos y emborracharme con un chico, o con...