La Agonía
—Lorey, cariño? —me sigue, evidentemente sintiendo las olas de mi estado de ánimo herido y mi resentimiento. Sé que me reprimí anoche para ser más paciente y calmarlo, pero estoy tan harta de este juego de vaivén que tiene. Es un sube y baja, toca, no toques. Compañero, no compañero, y eso me está descolocando. No es de extrañar que me cueste seguir mi propio plan.
Lo ignoro por completo, molesta conmigo misma por volver a adoptar una actitud hostil cuando él estaba bromeando de verdad, pero el hecho de que sé que nos quedan dos semanas antes de que marque a esa perra como suya me hace...