Me quedé paralizada, sin saber cómo reaccionar, y cuando lo hice, me invadió la ira.
–¿Qué te pasa? ¿Cómo puedes decirle a tu hijo que me llame mamá? ¿Qué clase de padre eres?
Bisso fue manipulado por Eulálio para llamar mamá a Bibiana, y por eso ya no me quería a mí como madre.
Y ahora este hombre también.
El hombre sonrió y acarició la cabeza del niño.
–Señora Marcial, ¿aún no me reconoce?
Fruncí el ceño, observándolo detenidamente.
Después de un momento, finalmente lo recordé.
–¿Dr. Santin?
Él fue quien me atendió durante los chequeos prenatales cuando esperaba a Bisso.
Rafael Santin arqueó una ceja.
–Soy yo.
Pero, aunque...