Karina le dio una bofetada tan fuerte que se podía ver la marca roja en la cara de Gaspar.
Era la primera vez que lo veía actuar de esa manera, y no pudo evitar sentirse molesto por lo sucedido.
-Lo siento.
Karina se sorprendió al escuchar sus palabras. No esperaba que Gaspar se disculpara tan fácilmente. Después de todo, nadie había desobedecido a un joven maestro y presidente tan noble como él. No era extraño que hiciera lo que quisiera sin que nadie le dijera nada.
Karina apretó su mano adolorida y se sintió un poco insegura.
-Está bien, olvídalo esta vez. Probablemente deba mudarme con Estella.
Espera.
Gaspar la...