Karina no notó nada extraño en las palabras de Violeta, así que simplemente asintió, ligeramente complacida.
—La señorita Llosa aún me recuerda.
Pero Violeta respondió de manera irrelevante:
—¿Cómo se llama tu hija?
Su mirada se posó en Estella. Al observar su adorable rostro, un leve tic recorrió sus párpados.¿Por qué sentía que esta niña se parecía un poco a Gaspar?Imposible, le recordó una voz en su mente.
—Me llamo Estella Vargas. Puedes llamarme Estella —interrumpió de repente la pequeña, mirando a Violeta mientras la evaluaba detenidamente.
—¿Estella Vargas?
Al escuchar este nombre, Violeta apretó las manos con fuerza. Recordó el informe médico que había visto en la oficina de...