—Conduce, por favor. A la Villa Imperial. —Dijo Violeta tan pronto como subió al coche, ignorando completamente a su agente, quien la había seguido desde el estudio.
Era el día de la prueba del vestido de novia. Ella pensaba que Gaspar debía entender lo importante que era para ella. Aunque su traje de boda aún no estuviera listo, el diseñador lo ajustaría después de medirlo. Habían acordado una cita con el diseñador, y Gaspar ya había pospuesto sus compromisos. ¿Cómo podía de repente romper esa cita?
Violeta sospechaba que todo esto debía ser culpa de Nicolás, ese molesto hijo de Gaspar que siempre hacía problemas intencionadamente.
Por otro lado, Karina...