—¿Qué? No... no voy a ir.Al pensar en salir al mar, Karina mostró una ligera resistencia en sus ojos. Rápidamente agitó las manos. —No puedo ir.Tan pronto como terminó de hablar, sintió que su manga se apretaba. Al mirar hacia abajo, vio que Nicolás la había tomado de la manga, mirándola con tristeza y esperanzado. Sostenía un papelito con una línea escrita: "Quiero que vengas conmigo."Karina se quedó paralizada por un momento. Acarició la cabeza de Nicolás y, de repente, su corazón se suavizó.—Está bien. Necesito cambiarme de ropa si voy contigo.Nicolás no tenía madre, y Gaspar era un padre bastante descuidado. Cuando estuvieron en el hotel ayer, casi hizo...