El cielo está con enormes nubarrones grises, así que la joven agradece haber traído un paraguas con ella. Inmediatamente comienza a caer pequeñas gotas de agua que se van convirtiendo en un torrencial de lluvia, se apresura a ir hasta la parada para refugiarse bajo el techo donde varias personas se encuentran resguardadas del diluvio. Su móvil vibra en el bolsillo de su abrigo, el nombre de Kyllian aparece en la pantalla y se apresura a responder.
—Hola.
—Hola novia —recalca la última oración—. ¿Dónde estás?
—Aún no he podido tomar el taxi, ha comenzado a llover —dice sosteniendo con fuerza el paraguas.
—Enviaré a Bruno a buscarte —la joven...