La semana transcurrió en un santiamén, la labor en la empresa François cada vez estaba más ardua, puesto que al acercarse los días de la pasarela dónde iban a ser mostrados los nuevos diseños de temporada, Kyllian presionaba a todos para confeccionar cada prenda antes del evento. Y aún quedaba trabajo por hacer, por lo que la mayoría corría de aquí para allá en la empresa. Willow había terminado de almorzar cuando entró una llamada de un número desconocido.
—Buenas tardes, ¿con quién desea hablar? —responde dejando los cubiertos en la mesa de la cafetería.
—¿La asistente de Kyllian? —habla un hombre con acento francés.
—Sí, dígame.
—Es Adrien, me...