—Kyllian, ¿cómo ha estado todo en la empresa? Imagino, que muy bien, de todos modos me gustaría saberlo de ti —pregunta su abuelo, interesado, pero Kyllian no quiere hablar del tema, da un sorbo a la bebida y lo mira a los ojos.
Si embargo, termina respondiendo.
—Todo marcha en orden, no hay ningún problema así que puedo estar tranquilo en estos momentos, la verdad es que las cosas van mejor de lo que imagino, y el trabajo sigue siendo bastante en la compañía. Pero, sabes perfectamente que me gusta trabajar y es algo por lo que vivo —le respondió serenamente mientras se maneja con tanta seguridad, y el abuelo vuelve a pensar en que ya debería ser momento en que su nieto forme una familia, no todo en la vida es trabajo, está bien que labore, pero ya es tiempo de que siente cabeza.
El señor toma de su bebida, está a punto de decirle la decisión que ha tomado para él, su único nieto.
—He pensado en tu éxito, eres excelente en lo que haces, sinceramente me agrada verte triunfar a tu edad, que estés dando lo mejor de ti, estoy orgulloso Kyllian, pero hay algo que me preocupa mucho y lo sabes —soltó, y ya Kyllian sabía lo que diría, por dónde venía, exasperado, así se sentía.
No le gustaba hablar de ese tema, menos que su abuelo iniciara con esa conversación. Él se sentía bien así, solo, no era un hombre de compromisos y eso no cambiaría. Además, ¿por qué buscar a una mujer, en qué cambiaría eso? Su vida era perfecta, así, sin ataduras, eso no lo iba a cambiar por nada. No quería.
—Abuelo, no de nuevo.
—Sí, es importante que pienses en una familia. Es lo más importante, quiero bisnietos, la verdad pienso que es tiempo de que sientes cabeza, de que busques a la mujer idónea y te cases con ella. ¿Por qué no puedes hacerlo? Eso es relevante Kyllian —añadió, no era la primera vez que lo hacía.
—Lo sé, es sólo que le estás dando importancia algún asunto que yo no lo veo de la misma manera y deberías respetar mi decisión de mantenerme así como estoy. No estoy interesado en formar una familia, no es mi deseo, así que te pido que respetes mi decisión, abuelo —expresa en respuesta de forma educada pero franco y espera que con esa contestación sea suficiente para que su abuelo no vuelva a sacar a relucir el asunto otra vez.
Pero es solo el inicio de la conversación, torno al mismo tema.
—Kyllian, no deberías expresarte de esa manera, puede que llegue en su momento y que ahora pienses que formar una familia no es importante, sin embargo más adelante puede volverse algo primordial para ti y cuando suceda ese momento estaré muy feliz. Recuerda que el trabajo no lo es todo y hay cosas más importantes. Solo espero que te des cuenta de ello —continua diciendo con tal de que su nieto acepte de que lo que le dice es cierto, que realmente tiene razón y pueda reflexionar en ese tema, pero conociendo al muchacho sabe qué será complicado puesto qué es alguien difícil, y que pocas veces da su brazo a torcer.
Era idéntico a su padre.
—Sigue siendo tu manera de ver la vida pero mi perspectiva es otra y me siento bien estando soltero, no creo que sea importante como tú piensas —expresa conteniendo el agobio que siente en ese momento, no desea seguir con la misma conversación y ya quiere que el tema quede zanjado.
—Bueno, creo que tú y yo nunca nos vamos a poner de acuerdo sobre ese asunto —suelta y observa sobre su nieto a la muchacha que se encuentra atrás un poco insegura, es capaz de leer su lenguaje corporal y llega a la conclusión de que la joven allí en pies se encuentra cohibida.
Entonces le hace señas a las muchacha, quién se acerca rápidamente para escuchar lo que le va a decir.
—Sí, señor.
—Por favor, si eres tan amable de traerme un poco de agua. Gracias —le hace la petición y ella la acata.
En todo ese tiempo es incapaz de echarle un solo vistazo al hombre presente. De alguna manera su presencia la somete de una forma que no puede explicar. De manera que se dirige a la cocina a buscar el agua que le ha pedido el señor.
El teléfono de Kyllian comienza a sonar repentinamente y tiene que levantarse para tomar la llamada no sin antes pedirle permiso y disculparse con su abuelo por la interrupción de la llamada. Jean Pierre suspira hondo, su nieto sigue siendo el mismo, el hombre renuente y cabeza dura de siempre, bueno en los negocios, pero un desastre en el tema amoroso.
—Padre, entiéndelo, aún no se siente preparado —habla Susanne llevando un pedazo de carne a su boca.
—Debo presionarlo, si fuera por ti siquiera se hubiera hecho cargo de la compañía. Lo has malcriado a tu manera de una forma que no estoy de acuerdo, es lo mismo que hiciste con mi hijo, llenarle la cabeza de boberías. Así que te diré una cosa Susanne —la señala con el tenedor—. Quiero que Kyllian se case para que herede mi fortuna, de lo contrario, se quedarán sin un centavo de mi bolsillo.
—Pero...
—Te daré seis meses, tiempo que tendrás para conseguir una buena candidata digna de mi nieto. A cambio de esto te daré la mansión familiar —propone secando la comisura de su labios con la servilleta.
—De acuerdo, no se preocupe por ello. Le prometo que encontraré a la futura esposa de Kyllian, de hecho conozco a varias candidatas que podrían ser las indicadas —comenta la mujer sonando segura.
Susanne, una mujer ambiciosa y astuta, está decidida a hacer lo que sea para que su hijo se case con una mujer, con tal de cumplir aquel trato con su suegro, y conseguir su objetivo, ser dueña de la mansión François.