La luz del sol impacta contra su ojos a medida que los abre vacilantes, parpadea varias veces para adaptarse a la iluminación. Lo primero que mira es el techo blanco donde una lámpara empolvada adorna la sala con poco muebles, barre la vista en todo el lugar intentando recordar dónde se encontraba, pero de pronto escucha unos pasos acercarse y entonces la ve.
Es la chica de ojos claros.
—Oh, ya despertaste —habla tranquilamente como si fuera normal ver siempre a un desconocido en su casa—. Pensé que no lo harías nunca.
—Yo lo siento, siento todo lo que sucedió ayer aunque no recuerdo nada —confiesa pasando la mano por...