—¡Sí! —chilla saltando—. Al fin tendré con quien jugar.
—Bueno, para eso tendrás que esperar un poco más de tiempo —le recuerda Chris.
—Sí, y seré su maestra, le enseñaré muchas cosas —asegura contenta haciendo que Willow y su tío rían divertidos.
Después de pasar un rato agradable con ambos, la joven se queda en casa de Oliver puesto que le pidió que lo ayudara a preparar una ceja romántica a la chica que había conquistado hacía tres semanas.
—¿Rojo o negro? —muestra dos velas aromáticas.
—Rojo, es de pasión —se gira para seguir con el adorno en la mesa—. Revisa el pavo que está en el horno.
—Voy enseguida...