Suspiró.
Minutos más tarde, aparca el auto frente a la tienda de bebés, ingresan al interior y quedan anonadados con el montón de cosas para los recién nacidos. Los pasillos están repletos de juguetes, cunas, coches, y todo lo necesario para el pequeño que viene en camino.
—¿Qué tal ese? —señala la cuna azul que está en la entrada de la boutique.
—Umm no lo sé, no es muy segura que digamos —emite detallando las barandillas laterales—. Fácilmente podría subirse y caer.
Willow rueda los ojos la oírlo.
—No creo que un bebé de meses tenga las suficientes fuerzas de escalar el borde para salirse —menciona con sorna—. Déjate de...