Punto de vista de Nathan
Me moría de ganas por conocerla.
Me preguntaba si era tan hermosa, amorosa y amable como decían la leyenda.
Crecí escuchando la historia de la loba blanca. Mi papá me decía que si ella existiera, sería mía. Y eso se debía a que yo era descendiente del primer alfa que fue asignado como compañero por la diosa a la primera loba blanca. Eso significaba que si volviera a existir una, yo sería su verdadera pareja.
Me puse eufórico cuando me enteré de que era real y que ella era mía y de nadie más.
La felicidad me duró poco, pues me enteré de que ella...