Desde el punto de vista de Emma.
Me desperté a eso de las 8 de la mañana. Si dormí más de 12 horas, tenía que estar muy cansada. A mi lado no había nadie. Es muy probable que Andrew ya se haya ido a la casa de la manada.
Las costillas ya me dolían menos. Ser una loba sí que era genial porque mañana estaría como nueva.
Cuando me senté con cuidado, vi una nota en mi mesita de noche: "Vincúlame cuando te hayas despertado". Siempre se me olvidaba lo de vincular la mente. Aún no estaba acostumbrada, pero era muy práctico.
'¿Andrew?' Abrí nuestro enlace mental.
'¿Em? ¿Cómo estás?',...