Me quedé sentada mirando a Lucas, atónita, parpadeando rápidamente como un ciervo atrapado en los faros.
—Yo... eh... Kiran está mintiendo —balbuceé.
Eso no sonó nada convincente. Lucas alzó las cejas y frunció el ceño.
—Kiran no me dijo nada —solté un suspiro que no me di cuenta que estaba conteniendo—. Lo descubrí por mi cuenta —se encogió de hombros.
—¿Pero cómo? —pregunté, confundida.
Él se rió y dejó su taza de café sobre la mesa.
—No lo escondiste muy bien, si es que eso intentabas hacer —sonrió—. Tenía una corazonada después de la situación con Selena —explicó, recostándose en el sofá—. Pero no fue hasta que huiste que lo...