Punto de vista de Lila
Recogí la botella de agua que estaba junto a mi chaqueta. Giré la tapa antes de beberla de un trago.
—Como siempre, Lila, me has superado—. Se lamentó David, sentado en el suelo, sujetándose el lado de la cabeza.
Lo miré desde la esquina de mis ojos, con una sonrisa astuta en el rostro.
—Pusiste una buena pelea, sin embargo—. Solté una risa.
Recogí mi chaqueta y me la anudé a la cintura. Después de almorzar con mi madre, necesitaba quemar algo de energía. No podía quedarme sentada esperando a que Alarico llegara a casa... Aunque, eso era todo lo que quería hacer.
Observé con...