—¿Están bien? —escuché la voz de Lucas en la puerta. Kiran se retiró lentamente, haciéndome extrañar la sensación de él ya.
—Esa es una vista de locos —sonrió mientras susurraba, mirándome.
Solté una risita y me puse el dedo en los labios para hacerle un gesto de silencio.
—Sí, ya bajamos —grité de vuelta.
Él metió un dedo entre mis pliegues y esparció la pegajosidad por todas partes.
—Mía —gruñó posesivamente.
Puse los ojos en blanco y le di una manotada a su mano. Él extendió la mano para ayudarme a levantarme antes de inspeccionar la habitación.
—¿Crees que esa es tu habilidad? —preguntó mientras miraba boquiabierto las ventanas rotas....