Punto de vista de Alarico
No podía moverme... Estaba clavado al suelo.
Ella tiene la voz de un ángel... Un ángel enojado, pero incluso con la amargura de su tono, podía escuchar la suavidad de su voz. Quería saber cómo sonaría mi nombre en sus labios perfectos.
—Si te vas... nunca me volverás a encontrar —se burló.
Apreté los puños frente a mí, respirando hondo, tratando de calmarme. Quería que dejara de hablar, aunque al mismo tiempo necesitaba escuchar más de su voz. Este maldito lazo me está volviendo loco.
—Sabes que estamos destinados a estar juntos por la profecía... Sé que sabes de ella. Los hombres lobo, el hechicero...